Cómo controlar a alumnos de quinto grado… y al mundo – Opinión

Download PDF

El gobierno estipuló que los propietarios de negocios hagan cumplir edictos discriminatorios, inhumanos y médicamente peligrosos contra la población. Si las personas son descubiertas dentro de una tienda o en un evento sin mascarilla o prueba de que se han envenenado, el propietario de la empresa será castigado con una multa enorme.

Por Rabbi Chananya Weissman

Hace muchos años, me hice cargo de una clase de quinto grado a mitad del año escolar. Según la descripción del director, los niños estaban “descontrolados”. La mayoría de ellos estaban en un nivel de lectura de segundo o tercer grado. También hubo un examen gubernamental de historia de los Estados Unidos que se aproximaba en pocas semanas, para el que no estaban preparados, lo que era un desastre inminente para la escuela.

Para expresar en pocas palabras una historia larga e interesante , a la clase le fue muy bien en el examen gubernamental, al final del año muchos de ellos estaban en un nivel de lectura de séptimo u octavo grado, y casi todos los niños se habían convertido en estudiantes responsables. Convertir a ese grupo de niños salvajes en mensches (persona íntegra y honorable en yiddish) fue un desafío constante con muchos altibajos. Es el trabajo docente del que estoy más orgulloso, aunque debo reconocer que el cambio estaba fuera de mi control y que fácilmente podría haber resultado diferente. Si no asumimos toda la culpa cuando las cosas no salen como deseamos, tenemos que ser coherentes y retrasar el crédito cuando suceda.

Aunque la mayor parte del tiempo improvisaba sobre la marcha (era solo mi segundo año como maestro de tiempo completo), aprendí muchas cosas sobre el comportamiento humano las cuales tienen alcances que van mucho más allá de un salón de clases de la escuela secundaria. Después de todo, no hay mucha diferencia entre controlar un aula, controlar a un grupo de empleados, controlar un ejército, controlar a los reclusos en una prisión o controlar a toda una sociedad. Los detalles son diferentes, pero las estrategias subyacentes son esencialmente las mismas.

Antes de llegar a lo que funcionó, esto es lo que no hizo ninguna diferencia: todo lo que aprendí en la escuela de posgrado. Pasé tres años trabajando duro en la escuela de posgrado, pedí prestados muchos miles de dólares para matrícula, vivienda y libros de texto caros, y no aprendí casi nada de valor práctico. Proporcioné las respuestas deseadas a preguntas sobre teorías de la educación, obtuve calificaciones aceptables, olvidé rápidamente esta información, escribí un artículo o dos y participé en clases demostrativas con compañeros aspirantes a maestros que no se parecían en nada a un día real en el aula, todo mientras pretendíamos que los profesores, que ni siquiera podían entretenernos a nosotros-estudiantes graduados obedientes, nos convertirían en expertos en domesticar una jungla.

Al final de este tortuoso proceso, tenía muy pocos conocimientos útiles, pero recibí una valiosa hoja de papel. Esto me confirió el derecho a jactarme de tener este papel. ¡Tengo una maestría en educación secundaria judía! Esta evidencia de que había entrado en este tortuoso proceso de “educación superior” y pasé al otro lado me trajo estima y la ilusión de “experiencia”. Podría exigir un mejor trabajo y un salario más alto, al menos en teoría. Además, durante el resto de mi vida, podría imponerme a cualquier persona sin las mismas “credenciales” que expresara una opinión sobre la educación. ¡Tengo una maestría! ¡Hablo con autoridad!

Por supuesto, había credenciales aún más altas disponibles para la compra. Podría haberme sometido a varios años más de “educación superior”, torturarme para escribir una tesis, cavar un pozo más profundo de deuda estudiantil y luego obtener un doctorado. Esto me conferiría el derecho a tener un trabajo aún mejor y un salario más alto (al menos en teoría), e incluso mayores derechos de jactancia por el resto de mi vida. Nadie con un simple título de maestría se atrevería a hablar en mi presencia.

Decidí que una maestría sería suficiente tortura y recompensa para mí. Incluso con un doctorado, se esperaría que cediera a aquellos con múltiples doctorados, un doctorado de una institución más prestigiosa o ganadores de algún premio. Además, quería ser rabino en una Yeshivá, donde los maestros generalmente son vistos como niñeras glorificadas o como robots que se deben enchufar a la pared. Un título de maestría sería suficiente para destacar, por lo que importaba, con poco que ganar más allá de eso. Ser primo o yerno de alguien importaba mucho más que cualquier hoja de papel de los altos templos de la educación.

Entonces, ¿qué funcionó en esa aula de quinto grado, contra todo pronóstico, y cómo está funcionando para los tiranos del mundo de hoy? Como a veces les dije a mis alumnos con ironía, abre tu cerebro y déjame verter dentro un poco de conocimiento.

  1. Nunca les deje saber que está improvisando sobre la marcha. Mantenga siempre la ilusión de control.

Una vez que un maestro pierde el control del aula, se encuentra en una situación desesperada. Si no logra recuperar el control rápidamente, es posible que nunca más pueda aferrarse a él. Esto se debe a que los estudiantes se darán cuenta de que pueden tomar el control del aula en cualquier momento y que el profesor no puede hacer prácticamente nada al respecto. Está enormemente superado en número. Tendrá que acudir al director en busca de apoyo, lo que además lo expone como alguien sin poder independiente.

El director entonces demostrará la misma ilusión de control, emitiendo severas demandas y advertencias, pero él también será superado en número. Todo es un engaño. Si los estudiantes mantienen un frente unido, es el maestro quién pagará el precio, no ellos. Y si continúan, el director pagará el precio, también.

El mayor temor que tiene todo maestro es perder el control de la clase. El difícil secreto de cómo controlar el aula es la obsesión de todo estudiante de posgrado, que aprenderá muchas teorías avanzadas que fallarán en el momento en que se enfrente a un grupo difícil de niños. Entonces, el maestro se dará cuenta por sí mismo de que se trata de fingir y manipular a la gente, o caerá.

Los estudiantes nunca deben darse cuenta de que estás nervioso y confundido. Incluso si el director entra en el salón de clases y lo amonesta frente a sus estudiantes, lo más poco profesional y contraproducente que puede hacer un director, debe mantener la compostura y la apariencia de control.

Un maestro exitoso es un actor galardonado.

Lo mismo ocurre con quienes controlan la sociedad. Todo es un gran artificio. Ellos también son superados en número y viven con el terror constante de perder el control. A veces tienen un “plan de clases” detallado y, a veces improvisan sobre la mancha, pero mantener la ilusión de control es su principal obsesión.

Si pierden el control por un corto período de tiempo, entrarán en pánico y lucharán para recuperar el control antes de que los internos vean a través de la fachada. Si los internos mantienen un frente unido durante un período prolongado de tiempo, los “maestros” en el medio serán los que paguen, y serán reemplazados por otros maestros para apaciguar a la población y restablecer la situación.

Pase lo que pase, no se puede permitir que la gente crea que los líderes están en un terreno muy inestable, viven aterrorizados y están desesperados por mantener el control. Siempre deben convencer a la gente de lo contrario: que la gente es la que está en problemas.

  1. Convenza a los estudiantes de que está del lado de ellos y que usted es su mejor esperanza.

Una de las primeras cosas que hice cuando me hice cargo de la clase fue dejar en claro que quería que tuvieran éxito y que debían cooperar conmigo para tener éxito. Al principio se regodeaban de haber conseguido que despidieran al maestro anterior y daban a entender que podían hacerme lo mismo. Reconocí que, teóricamente, eso era posible, pero no tenía intención de renunciar como lo había hecho esencialmente el maestro anterior y en cualquier caso, si me reemplazaban, no los beneficiaría de ninguna manera. Todavía estarían atrapados en la misma aula, con los mismos requisitos para avanzar y la misma trayectoria en la vida que tenían por delante. En algún momento, sus payasadas se convertirían en un boomerang. El próximo maestro no sería mejor que yo, definitivamente no, por lo que solo se dispararían en el pie.

Me pusieron a prueba por un tiempo, hubo días buenos y días malos, pero luego realmente me aceptaron como su maestro.

Los que controlan la sociedad también intentan hacer esto. Todos los políticos dicen que están del lado de uno, que “lucharán por usted”. ¿Con quién le gustaría estar solo en un callejón oscuro si no es con ellos? ¡Con nadie! De hecho, nadie más puede protegerle. Solo ellos pueden hacer el trabajo.

Realmente estaba del lado de mis estudiantes y logré el objetivo. Pero cuando se trata de quienes controlan la sociedad, nunca es cierto. Durante la temporada de elecciones, correrán dando la mano, tomándose fotografías con la gente, visitando diferentes comunidades para conocer a la gente común, responder sus preguntas y conocer sus necesidades. Porque les importa mucho.

Una vez que terminen las elecciones, intente hablar con ellos o concertar una reunión con ellos en su comunidad. Estoy seguro de que nunca estarán demasiado ocupados para reunirse con personas normales, responder a sus preguntas y conocer sus necesidades. Porque les importa mucho.

  1. El palo y la zanahoria

No querrás utilizar un enfoque de mano dura a menos que sea absolutamente necesario. Es una herramienta que se utiliza mejor con moderación y responsabilidad. Si fracasa, expone tu debilidad, y si tiene éxito, aún genera resentimiento. Aunque los estudiantes deben saber que usted tiene un puño de hierro, solo deben verlo en raras ocasiones y pensar en él con frecuencia.

Si me haces la vida más fácil, yo te haré la vida más fácil. Premié el buen desempeño de mi clase con fiestas de pizza, recreo adicional y otros beneficios. Al comienzo de la clase les dije exactamente lo que tenía que hacer con ellos ese día. Si cooperaban, terminaríamos temprano y yo les devolvería el resto del tiempo. Podrían tener un recreo por el resto del día, hacer sus deberes en clase o simplemente pasar el rato conmigo hasta que terminen las clases.

Si no cooperaban, aún quedaba trabajo por hacer, pero sería mucho menos divertido. Sin recreo, tarea extra, almuerzo escolar regular, sin diversión y juegos. Si no me dejas enseñar, no voy a quedarme ronco por los gritos. Simplemente me detendré, me daré la vuelta sin decir una palabra y agregaré tarea a la pizarra. Esto continuará según sea necesario. Si no puedo terminar la lección del día, no te recompensaré por intentarlo de nuevo mañana. Estás por tu propia cuenta, y mañana daré la lección de mañana. Si no puedes mantenerte al día, contrata un tutor.

Una vez más, hubo días buenos y días malos. Me pusieron a prueba. Les tomó tiempo cambiar sus hábitos. Un estudiante fue expulsado de la escuela. En realidad, no tuvo nada que ver con su comportamiento en mi clase, y la administración poco profesional ni siquiera me informó de la expulsión, pero usé este ejemplo para poner el temor de Dios en el resto de la clase. Finalmente se acostumbraron a la idea de que cooperar era una idea mucho mejor. No solo la vida era más placentera, sino que también aprendieron, tuvieron éxito y lo disfrutaron.

Las personas que controlan la sociedad también usan la zanahoria y el palo, pero las zanahorias tienden a estar podridas y los palos tienen clavos oxidados. A diferencia de un buen maestro, te desprecian y no les interesa tu éxito personal. En consecuencia, no debes tener interés en sus zanahorias ni en sus palos, y buscar reemplazarlos con pastores que realmente se preocupen por ti.

  1. Hagales creer que está del lado de ellos. Deles una pequeña victoria.

Como maestro, esto fue fácil, porque realmente estaba de su lado. No necesitaba fingirlo.

Las personas que controlan la sociedad deben fingir. El éxito personal suyo no es una meta para ellos y puede representar una amenaza para su agenda. Entonces, mientras las personas a cargo están trabajando activamente para impedir su éxito, complicar su vida e incluso destruirla, deben hacerle creer que son su mejor aliado.

Generalmente emplean retórica, porque hablar es barato, eficiente y efectivo la mayor parte del tiempo. Le arrullarán hasta que se duerma con la oratoria, aliviarán su dolor y sus dificultades reconociendo que estamos “pasando por momentos difíciles” (“nosotros” se refiere a usted, no a ellos).

A veces, sin embargo, cuando sus vidas realmente se están desmoronando, y especialmente cuando esto es culpa directa de ellos, necesitarán persuadirles de manera aún más convincente de que están de su lado. Cuando le propongan una nueva medida draconiana en su contra, cuya aprobación es un hecho consumado, le permitirán presentar su opinión, que, por supuesto tomarán en consideración, porque su opinión importa.

Se le permitirá protestar, solo en un tiempo, lugar y manera para lo cual debe recibir permiso primero, por supuesto, porque está permitido hacer escuchar su voz. Si el momento, el lugar y la forma de su protesta les resulta inconveniente, expresar su voz lo llevará a la cárcel, porque de lo contrario su voz es dañina para la sociedad. Si protestar se vuelve demasiado inconveniente para ellos, o si han consolidado el poder lo suficiente, rechazarán las protestas por completo, porque esto también es lo mejor para la sociedad (la sociedad de ellos).

Le quitarán el sustento y el derecho a trabajar, pero imprimirán dinero de monopolio y te darán algo. Confiscarán todos los recursos naturales, pero racionarán “su parte justa”. Se apropiarán de todo lo que sea útil para ellos, pero solo para que puedan protegerlo por usted. Destruirán su hogar, pero prometen cuidar de usted. Le impondrán una tiranía cada vez mayor, pero siempre darán una excepción para que usted vea que son razonables. Darán un salto diez pasos hacia adelante, luego retrocederán un paso, por lo que usted pensará que su voz es importante y que obtuvo una victoria.

Le controlarán por completo permitiéndole elegir el collar alrededor de su cuello y la macarilla en su cara.

Los ciudadanos israelíes se enfrentan a boicots por mandato del gobierno en su contra si se niegan a someter sus cuerpos y los cuerpos de sus hijos a experimentos médicos e inyecciones potencialmente letales. Sin embargo, los tiranos en el poder han amenazado con graves repercusiones a una empresa de helados por negarse a vender sus productos en determinadas partes de nuestra tierra. “Israel actuará agresivamente contra cualquier esfuerzo para boicotear a sus ciudadanos”, declaró Bibi 2.0.

Recuerda, ¡ellos luchan por ti!

  1. Una a las personas que le rodean.

¿Qué mejor ejemplo que el que acabo de citar? Los medios deciden qué nos debe importar y por cuánto tiempo. El mismo día que los medios decidieron que deberíamos preocuparnos mucho por una empresa de helados, haciendo de esta la historia más importante, instándonos a poner el grito en el cielo por este atropello, otro hecho ocurrió que recibió mucha menos atención.

El gobierno ordenó que los dueños de negocios hagan cumplir edictos discriminatorios, inhumanos y médicamente peligrosos contra la población. Si las personas son descubiertas dentro de una tienda o en un evento sin mascarilla o prueba de que se envenenaron, el propietario de la empresa será castigado con una multa enorme. El propietario de la empresa debe actuar como un brazo privado del gobierno y vigilar a sus clientes en su nombre. No recibirá un salario como los policías reales; su única compensación será el “derecho” a continuar operando su negocio, que antes creía que era inherente.

Este increíble acontecimiento, esta escandalosa violación de la decencia y los derechos humanos, recibió escasa atención en los medios de comunicación, lo cual fue totalmente intencionado. No debemos preocuparnos por la decencia y los derechos humanos, y mucho menos sentirnos indignados por los ataques contra ellos. Eso sería egoísta e ignorante, y el resultado de la desinformación, y mostraría una gran falta de preocupación por la vida humana.

No, debemos estar obsesionados con que una empresa de helados saque sus mediocres productos de algunas partes del país, porque eso es simplemente inaceptable. Debemos canalizar nuestra justa indignación en esa dirección, crear memes, escribir cartas y dejar en claro que no seremos tontos.

Sobre todo, nos uniremos en torno a nuestros heroicos líderes, que con orgullo nos defienden en este momento de crisis.

Al mismo tiempo…

  1. Haga que se mantengan a raya.

Algo especial sucedió un día en mi clase de quinto grado y supe que había ganado. Algunos estudiantes estaban interrumpiendo. Sin perder el ritmo, me di la vuelta y agregué algunos deberes a la pizarra. Hubo gemidos de otros estudiantes. No fue justo. ¿Por qué los estaba castigando por lo que hicieron algunos payasos?

Las interrupciones continuaron. Me detuve de nuevo y se hizo el silencio. Sabían lo que vendría después.

De repente, uno de los buenos estudiantes, un niño trabajador y emocionalmente sensible, les gritó a los alborotadores que se detuvieran. Representó a la abrumadora mayoría.

Los alborotadores se detuvieron.

Una vez que los estudiantes aceptaron la medida en que se estaban disciplinando entre sí por mí, mi trabajo fue mucho más fácil. Ahora solo tendría que intervenir para infracciones extremas, u ocasionalmente dar un recordatorio, pero de lo contrario no tendría problemas serios para controlar el aula. Lo estaban controlando por mí.

Este es el sueño de todo maestro y el sueño de todo líder político.

Solo tienen oficiales y soldados suficientes que pueden utilizar para hacer cumplir sus crueles edictos. No pueden estar en todas partes todo el tiempo y, al contrario de lo que quieren que usted crea, realmente preferirían no hacerlo. Preferirían condicionarle para que haga el trabajo sucio por ellos. Gritele a la gente por no llevar mascarilla. Avergüence a la gente por no ser almohadillas de alfiler para maníacos amorales en batas de laboratorio. Niéguese a dejarlos entrar en su tienda, en su casa, en su lugar de culto o en su escuela. Ódielos con toda la rabia reprimida y la santurronería que ha guardado dentro de usted. Desatelo en sus compañeros de prisión en lugar de en sus captores.

Entonces, sus captores pueden centrar su atención en cosas más importantes, en lugar de luchar con uñas y dientes para hacer cumplir sus edictos. Solo tendrán que preocuparse por infracciones extremas y proporcionar recordatorios ocasionales de que son los jefes.

Su plan desde el principio fue volver a sus rehenes unos contra otros. Eso es lo que siempre han hecho. Tan pronto como la gente lo aceptó hasta tal punto en que se disciplinaban entre sí, ellos sabían que habían ganado.

Tan pronto como esto se detenga, se asustarán mucho.

Todo lo que siempre quise saber sobre gobernar el mundo, lo aprendí en quinto grado.

 

El Rabino Chananya Weissman es el fundador de EndTheMadness y autor de siete libros, incluidos “Go Up Like a Wall” y “Tovim Ha-Shenayim: The role and nature of Man and Woman”. También es director y productor de un documental sobre el mundo de shidduch, “Single Jewish Male”, disponible en YouTube. Su trabajo está disponible en chananyaweissman.com. Puede ser contactado en endthemadness@gmail.com

Scroll to Top

Sharing a story can change the world.