Si los que se oponen a las vacunas son ‘ignorantes’, ¿por qué hay entre ellos miles del personal de salud?

Por Y Rabinovitz

“¿A cuántas personas mataremos si continuamos con esta narrativa?”

Aquellos que se oponen a las vacunas COVID son continuamente ridiculizados como ignorantes, egoístas, estúpidos e incluso malvados, a pesar de que el número del personal de salud (incluyendo aquellos con experiencia personal y de primera mano con el coronavirus) que se pronuncian en contra de los mandatos de las vacunas continúa aumentando.

Este fenómeno se ha observado en varios estudios, incluido uno realizado por investigadores del Grupo Delphi en la Universidad Carnegie Mellon, que encontró que el 20,5% de los asistentes médicos, técnicos de emergencias médicas y asistentes de atención domiciliaria, de enfermería, psiquiátricos o de cuidados personales, se opusieron personalmente a la vacuna COVID.

Con los mandatos de vacunas vigentes o inminentes, muchos trabajadores de la salud han renunciado o perdido sus trabajos, terminando décadas de carrera en medio de la decepción y la desilusión.

Uno de esos médicos es la Dra. Rochagné Kilian, quien trabaja en la sala de emergencias de un hospital en Owen Sound, Ontario. La Dra. Kilian participó recientemente en una reunión “municipal” en línea organizada por Gary Sims, presidente y director ejecutivo del Hospital de Servicios de Salud Gray Bruce en Ontario, Canadá. La discusión se centró en el personal y los mandatos de vacunas.

Sims habló sobre cómo los “no vacunados” llenaban las camas de los hospitales y expresó su preocupación de que pronto se necesitarían más camas “pediátricas”, porque la mayoría de los niños no están vacunados.

La Dra. Kilian le pidió a Sims datos para respaldar su declaración y le fue dicho que los datos eran “privados”. En una entrevista que más tarde concedió al Iron Will Show, la Dra. Kilian cuestionó la narrativa de Sims y reveló que alrededor del ochenta por ciento de los pacientes de los que se estaba ocupando en la sala de emergencias estaban “vacunados dos veces”.

“¿A cuántas personas mataremos si continuamos con esta narrativa?” ella preguntó.

La Dra. Mollie James es médico de la UCI, o más bien lo era, hasta que renunció en protesta contra los mandatos de vacunas.

“Me opongo porque los hospitales tienen un compromiso absoluto de seguir los datos”, dijo a Realclearpolitics. “Ignorar la inmunidad natural en un debate sobre las vacunas es simplemente un delito. Mucha gente que se opone a los mandatos, o que no está interesada en una vacuna, está en mi situación donde nos enfermamos cuidando pacientes. Tenemos una inmunidad natural que ha demostrado ser amplia y duradera; de hecho, eso nos ha puesto en mayor riesgo de recibir la vacuna. Tuve a mi cargo a un paciente que tenía una infección. Esperó los 90 días que se recomiendan para vacunarse y se presentó en mi UCI 24 horas después con un paro cardíaco. Así que personalmente he visto las implicaciones de tener una vacuna después de una infección natural y no estoy interesada”.

John Matland de Nueva York es, o más bien fue, un experto en tecnología de tomografía computarizada que trabajó con pacientes con coronavirus durante meses durante los días más duros de la epidemia.

“No soy anti-vacunas. Me vacuné contra la gripe”, dijo a National Review. “Para mí, es específicamente la oscuridad y el silencio en torno a la información que está surgiendo sobre estas vacunas, y la forma en que no se discute, ni en los medios de comunicación, ni por algunos médicos”.

También señaló su inquietud en cuanto al miocarditis y la pericarditis como resultado de la vacunación, así como la mejora dependiente de anticuerpos (una condición en la que los anticuerpos producidos después de una infección o una vacuna en realidad potencian una enfermedad). ADE es especialmente relevante para el personal de salud debido a su exposición constante al coronavirus y al hecho de que muchos de ellos han contraído el virus en el pasado.

Actualmente, Matland ha sido expulsado del hospital donde solía trabajar, debido a su activismo contra los mandatos de la vacuna COVID. En particular, se opuso a la decisión de su hospital de implementar pruebas obligatorias para todo su personal no vacunado, aunque, como señaló, las personas vacunadas también pueden ser portadoras de COVID e infectar a otras.

Los directores del hospital estaban “tratando de castigarnos… [creando] un estímulo físico que no es cómodo para obligarnos a vacunarnos”, dijo. Él ha abierto un chat en línea a nivel nacional, para otros trabajadores de la salud no vacunados, que ahora cuenta con más de 1,100 miembros.

“Conozco personalmente a gente que ha tenido reacciones negativas de por vida debido a la vacuna y se me parte el corazón”, le escribió a su antiguo director ejecutivo.

El es uno de las decenas de miles que ahora se encuentran despedidos, suspendidos o esperando descubrir su destino.

Mientras tanto, muchos hospitales están considerando suspender los procedimientos electivos debido a la escasez de personal.

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